MIS FLORES- La inteligencia de las flores

La inteligencia de las flores

A veces nacen personas extraordinarias que  contestan  preguntas de difícil respuesta, nos  hacen más comprensible el mundo y nos hacen vislumbrar  la razón de ser de las cosas, el sentido de la vida. Este es el caso de  Maurice Maeterlinck, Premio Nobel de Literatura, él fue un hombre de ciencia y un poeta, y es que  la Poesía, en contra de lo que piensan algunos, es un método intuitivo de conocimiento, al igual que pueden serlo las Ciencias Naturales. Desde la razón y la intuición se llega al misterio de la vida.  Maeterlinck nos desvela parte del misterio, lo descubre en la Naturaleza, como ha ocurrido desde el principio de los tiempos, observándola  rastreó la belleza más recóndita del Universo, a la cual, la mayoría de los hombres no estamos atentos. 

Sabiendo que no somos los únicos seres inteligentes que habitan el planeta, y consciente de que la naturaleza a través de sus especies manifiesta un complejo mecanismo de pensamientos, Maeterlinck, estudió  las flores y en ellas buscó lo inexplicable que se oculta tras lo visible. Escribió tres libros al respecto, La vida de las abejas, La vida de las hormigas y La inteligencia de las flores 

Las flores viven  desde mucho antes de que existiera el hombre, en función del amor, y en su libro  La inteligencia de las flores,  Maurice narra el caso de una planta y una bota vieja que le impedía crecer, para sortearla se bifurcó en pequeñas raicíllas cada una de las cuales penetraba por la costura como si se tratara de una hebra de hilo, una vez sorteado el obstáculo la raíz proseguía su camino. Un episodio que demuestra que la flores son inteligentes. 

«La necesidad de «ser»  de las flores, su anhelo, hace que aparezcan en el mundo con un gran esfuerzo que aspira hacia la luz y hacia el espíritu«, así lo cree e intuye  Maeterlinck. La descripción de lo que las plantas hacen, a través de sus órganos sexuales, para llevar a cabo la fecundación es uno de los momentos más sorprendentes de la obra del escritor belga y de la poesía universal. Maeterlinck aclara no ser un especialista en botánica. Es tan sólo un hombre que observa el devenir de la inteligencia en sus jardines, en los bosques y en los caminos que a veces toma para respirar el milagro de la vida. Su tarea, en este inolvidable libro, no es aportar descubrimientos, sino transmitir algunas observaciones elementales.


En el inicio de mi blog, en su presentación, incluí, y no por casualidad, esta imagen. Se trata de la primera flor que habitó en la Tierra.

Los primeros fósiles de esta planta acuática fueron descubiertos por primera vez en los depósitos de piedra caliza de la Cordillera Ibérica (España) y también en la Sierra del Montsec de los Pirineos, cerca de la frontera con Francia. Y se estima que pueden tener de 100 a 130 millones de años.

Según los análisis llevados a cabo por los expertos con más de 1.000 muestras bajo un microscopio estereoscópico, óptico y electrónico de barrido. Monteschia,  es contemporánea de dinosaurios tan conocidos como el iguanodon o el braquiosaurio.

Montsechia no posee partes de la flor obvias como pétalos o estructuras productoras de néctar para atraer a los insectos, y vive todo su ciclo de vida bajo el agua. ”.

“Todavía hay mucho por descubrir acerca de cómo algunas especies tempranas de las plantas con semilla finalmente dieron lugar a la enorme y hermosa, variedad de flores que ahora pueblan casi todos los ambientes en la Tierra”, observa Dilcher. El hallazgo ha sido publicado por el científico en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences(PNAS).

Por ejemplo, nos sentimos conmovidos ante los estambres de la vallisneria, una planta acuática que sacrifica su fugaz vitalidad para caer en el ámbito de unos pistilos que se creían inalcanzables.
Los juegos enrevesados pero siempre jubilosos del amor, que nos muestra el poeta, conducen a una conclusión. Para Maeterlinck, tanto en su libro sobre las flores, como en los dos dedicados a los insectos explica, que el genio y la inteligencia, residen en la especie y no en el individuo concreto sea insecto o flor. «Propagar la vida, ante la evidencia de la disolución total, es como las flores susurran su inteligencia. Y ésta no es simple y repetitiva. Al contrario, evoluciona de forma sutil a través de los años. Sobre el vacío del tiempo las flores han ideado su delicada filigrana de sentimientos. Filigrana que, al modo de un pensante fluido universal, se esparce sobre la ilusión de la vida«.

El Atlas ilustrado de las flores de bulbo editado por Susaeta es una belleza, os lo recomiendo, sus imágenes son una delicia, disfrutrad con ellas. En su presentación, Lucas Boreel, Director del Centro internacional de bulbos de flor CIBF, recuerda este maravilloso libro de Maeterlinck, «La inteligencia de las flores» donde se narra (como antes he dicho) el episodio de la bota invadida por las raíces de una planta en busca de la superviviencia.

Hay múltiples ejemplos del «ansia» de las flores por sobrevivr. Aquellas que necesitan más luz reaccionan con una pérdida del verdor de sus hojas, las plantas palidecen, eso me ocurrió cuando decidí que mi estudio necesitaba una flor que lo decorase con una planta, pero a ella, acostumbrada al sol y al calorcito de una ventana del salón le resultó nefasto, es como si la hubiera llevado a vivir al Polo Norte siendo de un país del Sur, y reaccionó perdiendo el verdor de sus hojas. El caso es que desde entonces anda deambulando de una estancia a otra. Es caprichosa y exigente, ahora está en mi cuarto de baño, cerca de una ventana por la que entra mucha luz y con el ambiente calentito que se desprende de  la ducha parece estar bastante a gusto. Y es que, las plantas y las flores tienen tal instinto de supervivencia que se recuperan en muy pocos días  de todos los desaguisados a los que a veces las sometemos.Cuando decimos «a mi no se me dan bien las flores» es en realidad una justificación que esconde en realidad el poco respeto con el que a veces las tratamos. Realmente es muy triste cuando una flor muere por falta de cuidados. Si sacamos una flor de su entorno habitual, es posible que no se aclimate pero otras veces…ocurre el milagro.





















Algunas son grandes «vividoras» y no se resignan a morir, la vida sigue latente en su interior, es lo que ocurre con las flores de bulbo en lo más recóndito de su ser, la raíz. Son como un bebé enfermo que lucha desesperadamente por su vida, pero a diferencia del bebé, ellas no necesita de nuestra ayuda para sobrevivir. Y lo consiguen por sí mismas.

Resultado de imagen de bulbos secos de flor

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Cuando el Padre Mundina hablaba a las flores resultaba sorprendente como estas se comportaban. Observad en este enlace como reacciona una orquídea ante la polinización de un insecto.

https://www.youtube.com/watch?v=g3fGufx-BSs.  (En la Secuencia 3:58 explica a la perfección la polinización de una orquídea)

Resultado de imagen de polinizacion de una orquidea


¿Habéis pensado alguna vez si las flores escuchan?  estad atentos a este enlace, es posible que no sea ciencia ficción.    https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/6437/las-plantas-pueden-escuchar

                                                                                                                            En fin,  quizá al Principito no le gustó escuchar lo que su flor le decía, pero no cabe duda de que él estaba atento.

En esta sociedad en la que vivimos, en la que se escuchan tantas estupideces, habrá que  escucharlas a ellas, nos dirán  cosas infinitamente más interesantes ¿no os parece? yo os acercaré a ellas desde su aspecto más frívolo al más profundo, ahora más que nunca las necesitamos.

Las orquídeas fueron durante mucho años consideradas especialmente delicadas, sofisticadas, una «perla» entre las flores, hoy ocupan un lugar menos extraordinario, los medios de comunicación y un mundo más globalizado han hecho posible que se extiendan y puedan cultivarse en muchos países. En el siguiente post os hablaré de ellas que inteligentemente emigraron a lugares más propicios cuando el cambio climático amenazó su vida.