Hoy te traigo clavelitos




 Tengo tantas cosas que decir sobre el clavel que no sé si será suficiente una entrada para hablaros de él. Comienzo a tirar del hilo. Hace unos días llamaron a la puerta de mi casa, no espero visitas, pensé, con la que está cayendo, Pero la sorpresa fue más agradable si cabe, Amazón me traía un paquete. Después de una concienzuda desinfección y lavado de manos, lo abrí. Hay cosas que no tienen precio, mi amiga Maguy me enviaba desde Badajoz El Jardín del Prado, «a mí me ha encantado», me dijo,  y como a tí te gustan las flores…

 Pues me ha venido como anillo al dedo querida amiga. Tenía el propósito de descubrir en mis visitas dominicales al Museo del Prado flores en los cuadros. Y Eduardo Barba, paisajista, investigador botánico y profesor de jardinería me va a enseñar en este libro cómo hacerlo. No me queda más remedio que hacerle un poco de publicidad. Preciosa portada ¿verdad?  El Museo del Prado aloja obras con algunas de las representaciones botánicas más bellas de los grandes maestros. El Bosco, Tiziano, Fortuny, Velázquez o Goya. Barba, con su sabiduría y conocimientos nos descubre esta belleza vegetal. Comienzo el camino, me lo marca el clavel,  un clavel rosa desdibujado, sutil y delicado, tanto como la niña que lo recibe en el cartón del tapiz El Columpio de Francisco de Goya, él tendrá la última palabra  en este asunto.        

Siento al clavel como una flor popular, y lo es, pero poco sabía yo de su origen aristocrático. Procede probablemente de Persia, esto le da cierto carácter exótico. Y en la historia de España ha protagonizado más de un episodio de altura. 

Cuando Carlos I de España se casa con Isabel de Portugal , los fastos  Reales que tuvieron lugar en Badajoz con motivo de esta boda fueron insólitos para aquellos tiempos,  y  disfrutando de su  luna de miel en la Alhamba de Granada, Carlos entregó a Isabel un clavel como promesa de amor. La Reina alabó tanto la flor que el Emperador como homenaje a su esposa, ordenó plantar claveles en la Alhambra de Granada. Después, gracias a su fácil adaptación se extendieron por toda la Península Ibérica. 

 En el Siglo XVII, la hoy conocida como  calle de la Gran Vía de Madrid, pertenecía a un barrio apartado y tranquilo del centro de la capital. Había allí un pequeño convento habitado por cinco monjas. Una tarde los reyes Felipe III y Margarita de Austria las visitaron. La abadesa del convento, ante la admiración de la Reina por una hermosa mata de claveles de su pequeño jardín, cortó unos cuantos y se los ofreció a la Reina. Observando la pobreza del convento, el Rey decidió hacerle  una ampliación comprando las dos casas colindantes. En su visita les acompañaban el Duque de Lerma y el Caballero de Gracia, Jacobo de Grattis, fundador del convento. En un ataque de fingida generosidad de los dos hombres, se entabló  una disputa sobre  la mejor manera de llevar a cabo la ampliación. Entonces la Reina entregó un clavel a cada uno de ellos como señal de que los dos participarían en la ampliación del convento. Este es el motivo por el que quisieron los madrileños dar nombre a esta calle.

 

 Pero la flor seguía camino de la fama, hasta el punto de que pasados muchos  años, reinando Felipe IV y su esposa Mariana de Austria,  Francisco de Quevedo, fue retado por un personaje de la Corte, donde los  dimes y diretes corrían igual que en Sálvame de Telecinco, a burlarse en público del mayor defecto de la Reina Mariana de Austria, y éste era ni más ni menos que una visible cojera, Quevedo demostrando una vez más su extraordinario talento, le dirigió a la Reina estas palabras con dos flores en la mano, una rosa y un clavel, «Su Majestad ESCOJA entre el clavel y la rosa y…no contento con ello, le repitió Entre la rosa y el clavel Su Majestad ESCOJA otra vez. 

 _____________________________________________________________________________________________________________________________


Y como la vida, a Dios gracias, continua  hacia adelante y otras mirando hacia  atrás, recordando y transformando lo bueno en mejor, ahora que el casticismo vuelve a estar de moda, se abrió en Madrid un nuevo espacio gastronómico EL Gran Clavel, consta de vermutería, bar de vinos y casa de comidas, todo ello integrado en los bajos del Hotel de Las Letras. Merece la pena saber algo más de este proyecto que se puso en marcha el 2017. 

 

 

En la revista VOGUE , en su sección Living, Estefanía  Asenjo escribió  un artículo ilustrativo, fresco y ameno sobre este espacio gastronómico, este es su enlace a la revista: https://www.vogue.es/living/articulos/gran-clavel-restaurante-madrid/32298

 Una servidora, siempre buscando los mejores cafés de la ciudad, lo ha encontrado en el Café del Gran Clavel, bueno, para gustos los colores, pero a mí este café suave con aroma de «puchero antiguo» me ha encantado. 

  Después de este obligado retiro espiritual que estamos viviendo los españoles, llegará un día antes o después en que podamos disfrutar de «las cosas de siempre», y se me ocurre que un buen plan para aportar un granito de arena a la recuperación económica de nuestro país será disfrutar del plato madrileño por excelencia, un buen cocido madrileño, servido los Sábados en su restaurante, un menú del día que no dañe nuestro bolsillo o si queremos darnos un capricho…un plato a la carta que integra cocina tradicional y puntera.

 

 

  

 La Casa de Comidas del Gran Clavel será uno de los primeros lugares donde vuelva. Encontrarme en una mesa cercana a un «pichi» con clavel en el ojal y delante de un plato de cocido madrileño sería recuperar lo más castizo de Madrid, la vuelta a lo más «viejuno» como dicen ahora, pero mucho me temo que lo que me vaya a encontrar sea  a un par de guiris en bermudas y camiseta. Ya sé, habrá que subir la renta per cápita, los turistas sin duda lo harán, y cuantos más vengan mejor, pero ciertas normas de respeto y cortesía vendrían muy pero que muy bien, recuperar un poco de buen gusto y poner en valor la marca España !Qué gran oportunidad! La flor nacional, nuestro clavel será nuestra gran aliada ¿no os parece? 

Aquí os espero, delante de una buena taza de café.

Copyright © 2019 ENLAFLORDELAVIDA — Uptown Style Plantilla de WordPress por GoDaddy