Aroma a clavo, clavel

Ser flor de invernadero es un orgullo para una flor, crece erguida, sin insectos que le ataquen, calentita, sin tener que sufrir los rigores del invierno, nunca le faltan sustento ni vitaminas, crece fuerte y sana, todo belleza a la vista. Cada vez las apreciamos más, y como la vida a veces es gris, las flores dan calidez y color a nuestras casas, celebraciones, bodas, bautizos, aniversarios..

Pero, por desgracia hemos cometido errores, lo decimos todos desde hace tiempo, las fresas no saben a fresa, los tomates saben a plástico, las coliflores ya no llegan a la mesa con su gusanito cocido. Con los albaricoques, sin tratamientos, abonos, ni pesticidas, pasaba tres cuartos de lo msimo, a veces te encontrabas alguna sorpresa, es decir que ese delicioso y aterciopelado albaricoque, perfecto en su madurez, anaranjado y con un punto de rubor, compartía casa con una pequeña tijereta negra,muy negra que corría despavorida al romper su hueso, y me diréis, como MariJose en su Diario, en el programa de Carlos Herrera…, !Hay, de verdad, que asco! pero pensándolo bien Dios dio a sus criaturas un hogar, que nosotros, a veces les hemos arrebatado.

Pero volvamos de la huerta al jardín. Hay cosas que añoramos, por ejemplo el aroma de una rosa o un clavel. Los productos naturales y ecológicos están en auge y también en la jardinería hay novedades. Me dicen los expertos que si plantas en una terraza soleada

una mata de clavel en tierra oreada y riego frecuente, utilizando un clavel de invernadero, recupera todo su aroma. Estos pequeños pero grandes placeres que el olfato nos proporciona no tienen precio ¿habéis pensado que no necesitamos que algo sea bonito para disfrutarlo? pensar en esa tortilla francesa mal hecha, aplastada y deforme, os la comeríais hasta con los ojos cerrados.

Pero todos los cocineros del mundo saben que hacer bien una»omelette» no es tarea fácil, también lo saben bien en Portugal. Más de uno en la familia disfrutaba de las «omelettes» que preparaba Clementina en Don Jûao, eran algo así, ¿verdad family?

Me he salido un poco del guión, soy consciente, pero es que en Don Jûao, también se plantaban claveles. Y termino como comencé hablando de su fragancia.

Ya En el siglo I de la Era Cristiana  los europeos conocían el clavo de olor, procede de la India y en la guerra de las Especias, que por cierto provocó más muertes que las guerras de Religión, tuvo un lugar destacado. Plinio lo describía como un grano de pimienta pero más grueso y frágil, sus capullos disecados producen ese olor tan peculiar y parecido al aroma del clavel.

En el Tesoro de la Lengua Castellana, Covarrubias lo define  así: CLAVEL:  «Flor conocida por su excelencia. Le dieron este nombre por el olor grande que tiene del clavo aromático»

Me está apeteciendo mucho preparar recetas con clavo, probé una exquisita en Córdoba, el rabo de toro tradicional con aroma a clavo, por cierto, espectacular el que preparan en El Caballo Andaluz.

Para terminar con un buen sabor de boca os propongo una mermelada de nectarina con aroma a clavo y canela. Os prometo daros mi opinión cuando la haga en casa.

 

 

Este perfume con aroma a clavel, «INCARNATION» de la marca ODOREMIO hay que problarlo. Odoremio es una marca inglesa de perfumes y esencias naturales. Y así os dejo, queridos rastreator,  con vuestro  olfato deseoso de oler a…Clavo, clavel.

Y aquí os dejo, queridos RASTREATOR, con vuestro olfato buscando este aroma, el del Clavo,clavel