AMARILLO SOBRE FONDO BLANCO

Margaritas amarillas sobre fondo blanco y muchos escalones para lucir sandalias.

Una boda nada formal, «espontánea» dijeron algunos envidiosos, y es que otros andan un poco necesitados de de un protocolo que les ayude a subir un escalón más en sociedad.

Si una novia, perdón esposa, al salir de la iglesia se enrolla el velo en el brazo porque le resulta más cómodo, esto no puede terminar bien, por no hablar de los entusiastas aplausos de los invitados y el saludo «torero del novio»

Pero, en serio, lo que resultó ser realmente un «escándalo», pero de los buenos, fueron el ramo de la novia y las decoraciones florales de MARTA AZPEITIA, nuestra querida amiga que no tardó ni un fin de semana en comprender como poner en valor el paisaje de la Dehesa Extremeña.

Iba trasteando por la casa buscando cualquier cacharro que decorar.

!Y siempre encontraba algo en lo que tú ni siquiera habrías pensado!

!Me encanta ser frívola! es muy divertido recordar así la boda de tu hija. Hoy 4 de mayo hace exactamente un año en el que se celebró este «bodorrio», justo a la misma hora en que estoy publicando este post, a las 12.30 de la mañana. Si Anabel Vázquez publicara este artículo en la revista VANITY FAIR, en su sección de Lifesyle, lo aliñaría con un poco de sal y pimienta recordando el despiste de la madre de la novia que olvidó su vestido en Madrid. Es bueno tener amigos en todo el mundo y una buena amiga me salvó de la situación. ¿sabéis una cosa? no es tan importante el vestido de la madre de la novia, lo que si es un «problemilla» es tener una talla más que tu encantadora amiga, concretamente… a la hora de los postres.

Esta sopera antigua, con sus delicadas florecitas, fue una apuesta segura en la mesa de los novios. !Muy cuki!

Lo malo fue lo que vino después, música en directo, jazz y rock, artistas en la familia no faltan. Fuera chaquetas, corbatas, zapatos de tacón. A la hora de las copas los novios habían pensado en algo tranquilo, un atardecer disfrutando de la puesta de sol tras el castillo de Alburquerqe pero algo se torció, no sé… creo que fueron los mojitos.

!Dios mío, que vergúenza pasé!